En las últimas semanas hemos visto cómo comienzan a desarrollarse acciones sociales a favor de algunas causas, las marchas en apoyo al problema de los Mapuches, movilizaciones estudiantiles exigiendo una mejora en la educación pública y la defensa del medio ambiente. Éste último se vio en el emblemático caso de la termoeléctrica Barrancones, en Punta de Choros, que finalmente fue desestimada gracias a la protesta de muchos.
Este tipo de movilizaciones no son nuevas, ya habíamos visto algunas durante gobiernos anteriores, aunque con mucho menos fuerza, lo que hace suponer una reorganización de las fuerzas sociales, al menos entorno a ciertos temas. Lo que resulta novedoso en todas estas reacciones, es la inclusión de actores que por años estuvieron ausentes y silentes; los Partidos y Juventudes Políticas de la -hoy opositora- Concertación.
Esta reinserción de la Concertación -y particularmente de los llamados “partidos progresistas de la coalición”- en las movilizaciones sociales, tiene que ver, para los más optimistas, con un reencuentro con las raíces históricas de estos partidos y con las luchas sociales. Siendo muchas veces, olvidadas, postergadas y hasta ninguneadas por sus líderes en los veinte años de gobierno.
Para los más escépticos esto responde a un accionar oportunista, sobre todo considerando que en el pasado, en los gobiernos de la Concertación, se impulsaban políticas medioambientales tan depredadoras como las de un gobierno de la Derecha. Se desarticulaban las movilizaciones estudiantiles por ordenes de partido o desde el mismo MINEDUC, y se aplicaba la ley antiterrorista a comuneros mapuches. Todo esto con los dirigentes de los Partidos y Juventudes Concertacionistas, guardando sepulcral silencio, salvo honrosas excepciones.
Por ello la tarea de la Concertación resulta titánica, construir confianzas es siempre un gran desafío, reconstruirlas es una tarea de alta complejidad, en la que de seguro muchos ya están empeñados. Sin embargo, para que esta misión tenga éxito debe existir un grado de cohesión y coherencia mínimas, que aún no se vislumbra en esta todavía precaria oposición. Y por sobre todo, debe existir y manifestarse la firme convicción ética y política de que aquello por lo que hoy se vuelve a las calles a marchar es lo correcto y lo justo, mas allá de quien este en el Gobierno.
Articulo publicado el 8 de septiembre de 2010 en el Portal PoliticaRock.cl
http://politicarock.cl/confianza-ciudadana-el-gran-desafio-de-la-concertacion/

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